Ella estaba allí
Su mirada escrutadora me estremeció, la oscuridad más absoluta desembocaba en aquel ojo que como una linterna buscaba una y otra vez en todas las direcciones. La viveza y rapidez de sus movimientos lo convertían en un ente autónomo e inquietente. Lo imaginé desposeído de cuerpo pero capaz de cometer las más terribles aberraciones. Imposibilitado de huir hacia ninguna parte, ya que el ojo se hallaba justo en la entrada de la habitación decidí pertrecharme detrás del sillón. Traté de pensar serenamente y elaborar una estrategia, pero estaba demasiado agitado como para planificar nada. De repente se encendió la luz y mi mujer, al lado de la puerta, dando un grito aterrador me reprochó, “Manolo, por dios, podrías haberme dicho que estabas ahí”.
Etiquetas: Ficción


2 Comments:
"Tengo dos ojos, ellos me acusan de explotador"
¿Fue así como lo descubriste?
Medio.
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