La consigna era, “borrado total de rastro humano”. Y para ello tendrían que superar a los más grandes exterminadores. Sería un trabajo de gran dureza, pero ellos estaban preparados. Estaban avisados de que el ataque debía ser devastador, una embestida como nunca antes se hubiese infligido.
El odio sin precedentes ya lo tenían inoculado y no era necesario que antes del combate recibieran una arenga de patriotismo y venganza. Su avidez de sangre superaría cualquier batalla anterior. Para ello atacarían, no con la idea de liberar a occidente del mal, sino extasiados por la destrucción, y con el odio corriendo por sus venas.
Allí no habría lugar para el miedo o la duda, puesto que el ataque sería arrebatador. Embriagados de cólera, irrumpirían en busca de la aniquilación total y una vez iniciada la batalla, únicamente podría terminar con el paroxismo de la victoria o con la muerte heroica.
Solamente así podría retornar la concordia al mundo. Arrasando cualquier sedición volvería a reinar la paz absoluta.
Horas más tarde el objetivo había sido cumplido. “Borrado total de rastro humano, ok”. Silencio.
Richard Mosse, de la serie Nomads
Etiquetas: Ficción, Fotografía


0 Comments:
Publicar un comentario en la entrada
Links to this post:
Crear un enlace
<< Home