El puente azul

Un camino en el aire que me permite viajar desde el suelo a las nubes y regresar

01 marzo 2010

Era mi diluvio, pero no mi barca

Llovía torrencialmente y el agua ya había cubierto edificios, montes y cualquier resquicio de tierra firme. Era mi diluvio pero no mi barca, me dí cuenta porque un  individuo bastante pesado, un tal Noe, no hacía más que pedirme el billete de embarque para que dejase libre el asiento, que al parecer pertenecía a otro pasajero. Había animales por todas partes que producían un ruido ensordecedor. Así que harto de todo aquel bullicio, le dí a un palomo un brote de olivo, y abandoné el barco, para ir inmediatamente a abrir el sumidero. Al fin y al cabo el diluvio era mío.

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