El puente azul

Un camino en el aire que me permite viajar desde el suelo a las nubes y regresar

06 diciembre 2010

Museo Chillida Leku

Parece que si nadie lo remedia el Museo Chillida Leku cerrará a partir de enero de 2011. Como ya ocurrió con la Fundación José Guerrero, en Granada, se encuentra con graves problemas económicos para continuar abierto al público.
Es una pena que dos fundaciones de artistas fundamentales en la historia del arte del siglo XX, tengan ahora que recurrir al cierre, sin que ninguna institución, ni autonómica, ni estatal pueda ayudar a su mantenimiento.

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29 noviembre 2010

La consigna era, “borrado total de rastro humano”. Y para ello tendrían que superar a los más grandes exterminadores. Sería un trabajo de gran dureza, pero ellos estaban preparados. Estaban avisados de que el ataque debía ser devastador, una embestida como nunca antes se hubiese infligido.
El odio sin precedentes ya lo tenían inoculado y no era necesario que antes del combate recibieran una arenga de patriotismo y venganza. Su avidez de sangre superaría cualquier batalla anterior. Para ello atacarían, no con la idea de liberar a occidente del mal, sino extasiados por la destrucción, y con el odio corriendo por sus venas.
Allí no habría lugar para el miedo o la duda, puesto que el ataque sería arrebatador. Embriagados de cólera, irrumpirían en busca de la aniquilación total y una vez iniciada la batalla, únicamente podría terminar con el paroxismo de la victoria o con la muerte heroica.
Solamente así podría retornar la concordia al mundo. Arrasando cualquier sedición volvería a reinar la paz absoluta.
Horas más tarde el objetivo había sido cumplido. “Borrado total de rastro humano, ok”. Silencio.

Richard Mosse, de la serie Nomads

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26 noviembre 2010

No se si me entiendes... Parte 1

Torre de Babel, año 1600. Tobias van Haecht
Aquella mañana desperté sobresaltado, con una idea pertinaz en mi cabeza. Tenía una tarea que realizar; inventar palabras que aún no existían y que por su ausencia los seres humanos eramos incapaces de entendernos. Este problema era común a todos los idiomas que conocía. Mi profesión de traductor me proporcinaba un amplio muestrario de ejemplos.
Dominaba siete idiomas y podía entender otros cuatro, y en todos ellos, ahora veía claro que adolecían de muchas palabras que definieran sobre todo estados de ánimo y sentimientos que no podíamos transmitir y que por culpa de esta carencia se producían diariamente miles de malentendidos y discusiones de mayor o menor trascendencia en cualquier parte del mundo.
¿Quien me había visitado durante el sueño, demandándome esta ardua empresa, a la que no me veía con la potestad de renunciar? Pasaban por mi memoria infinidad de situaciones personales o hechos históricos en los que estas carencias del lenguaje habían conducido a enemistades, separaciones, discordias, guerras, cismas y demás rupturas.
No se trataba de la confusión de lenguas sucedida en Babel al construir la torre, sino la deficiente, inacabada e imperfecta articulación de las lenguas existentes en el mundo, todas ellas afectadas por unas lagunas que nadie había sentido la necesidad de resolver y que ahora me era encomendado a mi, un humilde traductor de folletos, instrucciones, guías de usuario y demás textos insustanciales y que de ningún modo necesitaban de todas aquellas palabras que ahora debía inventar, definir y catalogar.
Continuará...

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25 noviembre 2010

Ella estaba allí


 Su mirada escrutadora me estremeció, la oscuridad más absoluta desembocaba en aquel ojo que como una linterna buscaba una y otra vez en todas las direcciones. La viveza y rapidez de sus movimientos lo convertían en un ente autónomo e inquietente. Lo imaginé desposeído de cuerpo pero capaz de cometer las más terribles aberraciones. Imposibilitado de huir hacia ninguna parte, ya que el ojo se hallaba justo en la entrada de la habitación decidí pertrecharme detrás del sillón. Traté de pensar  serenamente y elaborar una estrategia, pero estaba demasiado agitado como para planificar nada. De repente se encendió la luz y mi mujer, al lado de la puerta, dando un grito aterrador  me reprochó, “Manolo, por dios, podrías haberme dicho que estabas ahí”.

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19 noviembre 2010

Oldenburg & Mehmet Ali Uysal

Hace unos días descubrí la obra de Mehmet Ali Uysal y me hizo recordar la de Oldenburg. Sirva esta entrada como homenaje a la pinza y para reflexionar sobre las otras vidas de los objetos, más allá de su cotidianeidad.
Cuando Claes Oldenburg (Suecia 1929) construyó su pinza gigante en 1976 estaba convirtiéndola en uno de los iconos del siglo XX; sustituyendo los héroes ecuestres que encontrábamos en las plazas, por los nuevos héroes del capitalismo, los objetos. Que no suene a crítica, para mí ha hecho mucho más por nuestra civilización la pinza de tender la ropa que el mismísimo Cristóbal Colón.
La pinza de Oldenburg, realizada con acero corten, en el fondo tenía una pretensión de trascender al tiempo y al objeto en si mismo. De hecho hereda el pedestal de las estatuas, que otorga la magnificencia que sólo poseen los seres que trascienden. Situada en una posición no habitual y ayudada por sus grandes dimensiones, se convierte en una representación totémica que recuerda a la obra renacentista Hércules y Cacus de Baccio Bandinelli, ya que ambas, con su tensión contenida, nos exhiben su poder, su fortaleza, pero manteniendo el gesto ausente e intemporal de lo clásico.
La pinza de Uysal, sin embargo, cumple su función, está “apresando la tierra”. Ya no está construida con materiales nobles, sino con los mismos que su hermana menor, madera y acero. El objetivo de Uysal no es trascender, no pretende que la pinza sea, “La pinza”, no se justifica por si misma, sino que depende de su presa y es por eso que su ubicación es la que le da sentido. No necesita un pedestal que la magnifique y convierta en un icono, en un héroe, en un símbolo, pero si necesita esa piel a la que asir. El objetivo de su intervención sobre el paisaje es pellizcarnos, gritarnos. Es una obra en acción por eso necesita su víctima y está necesita exhibir su dolor y ambas un escenario muy concreto donde representar el drama. Esa tensión entre el objeto y la naturaleza me recuerda al Hércules y Cacus del neoclásico Antonio Canova. Aquí ya no hay contención, sino exhibición sin tapujos de una confrontación, y en esos momentos decisivos no hay sitio para la intemporalidad. Estas obras a diferencia de las de Oldenbug y Bandinelli nos retransmiten en directo el suceso, justo en el lugar donde está pasando. 
Uysal: "Pinza·, 2009. Parque Chaudfontaine, Belgica
 

Oldenburg: "Pinza de la ropa" (1976). Philadelfia
 
 
 
 
 
 

Hércules y Lichas (1815) de Canova

 
Hercules y Cacus (1527) de Baccio Bandinelli

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11 noviembre 2010

Ai Weiwei

Ai Weiwei artista chino nacido en 1957 presentó en octubre, en la Sala de Turbinas de Tate Modern, una instalación titulada “Sunflowers Seeds”, Semillas de Girasol, consistente en 100 millones de pipas de girasol extendidas sobre una superficie de 1000 metros cuadrados, formando una capa de 10 cm de grosor. Las semillas son de cerámica y están hechas y pintadas a mano por más de 1600 artesanos, siguiendo procesos artesanos milenarios.
El artista pretende que los visitantes al transitar por esta superficie reflexionen sobre el individualismo, la globalización, el totalitarismo, el poder y otros conceptos que según Ai deben debatirse en la China actual.
 La uniformidad de millones de diminutos entes iguales encierra las diferencias de objetos únicos realizados artesanalmente. Además de ser, la semilla de girasol, muy popular entre los chinos, pretende hacer una referencia crítica a Mao al que le gustaba ser representado como un sol rodeado de girasoles.
Ai Weiwei es hijo de Ai Qing, uno de los mejores poetas chinosd el siglo XX, que fue represaliado por tener una visión del arte excesivamente individualista. Ai paso su infancia en un pequeño pueblo aislado donde su padre tenía la prohibición de publicar sus poemas y era obligado a realizar trabajos vejatorios.
Desde joven Ai Weiwei tuvo un espíritu rebelde en contra de los atropellos del régimen chino. Su obra está construida en torno a la lucha para que el pueblo chino alcance la libertad.
En las Olimpiadas de Pekín de 2008, colaboró con el estudio de arquitectura Herzog & De Meuron en la construcción del estadio olímpico El Nido de Pájaro, pero no asistió a la inauguración en protesta de la utilización partidista de los juegos por parte del gobierno.
Como consecuencia de sus continuas críticas al estado ha sido arrestado en varias ocasiones. La última, hace unos días, a raíz de la prohibición expresa de que no organice una fiesta en su estudio, para "celebrar" que va a ser derribado en los próximos días, como represalia por su beligerancia contra el poder.

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02 noviembre 2010

Una gran boca negra. 2 y final

Han pasado varios meses y sigo suspendido en el centro del gran socavón. Ayer me llegaron noticias de que algo similar ha ocurrido en Alemania.
Lo peculiar es que si giro la cabeza hacia las profundidades alcanzo a ver a un hombre en el centro de un gran agujero y además puedo hablar con él, como si viviésemos el uno al lado del otro, a pesar de que estamos a miles de kilómetros de distancia.
Helmut Hunter que así se llama, es geólogo y me ha contado que en el último mes se han producido varios socavones similares a los nuestros, con otros tantos hombres inermes suspendidos sobre ellos, en distintos lugares del mundo, pero que los gobiernos han actuado rápidamente para ocultarlos, con el fin de que no se extienda el pánico entre la población.
Dice Helmut que en los próximos días se van a producir miles de socavones por toda la superficie terrestre. El grupo de investigadores con los que trabaja han descubierto recientemente que la Tierra está aquejada de una extraña enfermedad degenerativa, a consecuencia de la cual se está debilitando su estructura provocando multiples túneles que la  atraviesan de parte a parte.
Hace unos minutos me ha confesado que si nadie lo remedia la Tierra terminará por desmoronarse como un castillo de arena.

Socavón aparecido en Schmalkalden. Alemania. 1 de noviembre de 2010

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24 junio 2010

Una gran boca negra

Me despierto sobre un inmenso agujero en el suelo donde antes estaba mi casa. Una gran boca negra que se ha tragado todo lo que fui. Al despertar tengo una inmensa sensación de vacío (no quiero risas), digo antes de ser consciente del gran socavón. Sin el más mínimo respeto a la ley de la gravedad, me encuentro tumbado y suspendido en el centro del agujero. En la misma posición en la que estaría si no hubiese sucedido nada. No hay nadie alrededor, ningún curioso, ni policías, ni bomberos, ningún vecino que haya venido a socorrerme. Si miro hacia abajo sólo veo un gran túnel que desciende vertical hacia la más absoluta oscuridad. Sólo me acompaña un helicóptero que, quieto y en silencio, no me quita ojo. Lleva ya tanto rato que empiezo a sospechar que de lo que esta pendiente es del agujero. Toma fotografías de forma minuciosa con una cámara externa pero sus cristales ahumados no me permiten ver nada de su interior. De repente el helicóptero se desploma, se me viene encima, pero pasa limpiamente a través de mí y desaparece succionado por el gran socavón que lo engulle en un instante.
Llueve con intensidad pero no me mojo.
Fotografía del socavón aparecido en Guatemala a consecuencia de la tormenta tropical Ágatha.

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10 abril 2010

Philip Guston

Philip Guston (1913-1970) fue un artista contundente. Contundente por la rudeza de su trazo, por su abrupto cromatismo, por su inusual repertorio simbólico, por el inmenso formato de sus obras, pero sobre todo, contundente por su posicionamiento valiente y decidido en la pintura figurativa tan inusual como maldita en los años 60.
Si tuviese que definir con una sola palabra a Guston elegiría “honradez”.
Admiro su reflexivo transito de la abstracción a la figuración, cuando la figuración era un acto heroico. Para Guston combatir en esa trinchera suponía posicionarse en el bando de la no-modernidad, una rebelión inaceptable por parte del integrismo cultural de la época. Paradójicamente, más tarde, la crítica lo convirtió, en contra de su voluntad, en el simbólico macaron de la transvanguardia.
Guston además elaboró una iconografía tan peculiar, como personal e íntima. Sus cuadros giran en torno a su vida, a sus dramas, componiendo una emotiva autobiografía con un lenguaje a mitad de camino entre la dura estridencia del grito y la ternura infinita del hombre que generosamente se desnuda en cada cuadro.
Cuantos formidables artistas se han diluido sobrepasados por sus propias facultades. Que difícil construir algo rotundo, inapelable, esa obra que se mantiene en la cúspide de una montaña inclinadísima por cuyas laderas se precipitan las obras mediocres, como despojos en la ciénaga. La obra de Guston se encuentra enclavada en el mismísimo vértice.

Pareja en la cama. Óleo sobre lienzo, 206x240 cm. Legado Philip Guston. New York

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23 marzo 2010

R. B. Kitaj

K itaj siempre fue un nómada. Siendo casi un adolescente trabajó en un carguero por los mares del sur y más tarde después de la Segunda guerra Mundial tomó rumbo a Europa. Llegó a Viena donde comenzó a descubrir la gran pintura europea. Años más tarde en Londres, enseño el camino a los Hamilton, Hockney, Allen Jones en los albores del Pop Art británico.
Kitaj supo elaborar un lenguaje pictórico propio, mezclando el fondo cultural de insaciable lector, con su avidez por conocer el mundo en el que se zambullía, tomando de él las más variopintas referencias, reinterpretando con su capacidad única la historia de la pintura.
A lo largo de su vida fue una inevitable referencia para los sucesivos movimientos figurativos europeos y americanos, pero nunca acepto pertenecer a ninguno.
En Estados Unidos la critica nunca le perdonó su desapego, ni su independencia y se lo hizo pagar situándolo en un escalón injusto para la calidad de su obra. Pero a Kitaj nunca le importó, más bien se encontraba a gusto con el título de artista maldito.

Personalmente descubrí a Kitaj en los años 80 en Madrid. Aún recuerdo el impacto que me produjo el cuadro de “El griego de Esmirna”. Tenía varios ingredientes para ello, en primer lugar un formato inusual, exageradamente vertical, por otro una composición subyugante con personajes de miradas dispersas distribuidos en varios espacios unidos por una escalera descendente. Recuerdo que sentí la necesidad de urdir una historia que ensamblase todos los elementos de aquel cuadro.
Más tarde pude leer lo que había escrito el propio Kitaj de este cuadro en el catálogo de una de sus exposiciones en la Tate Galery de Londres "Este retrato de mi amigo Nikos Stangos estaba inspirado en su compatriota el poeta griego Kavafis y en sus descripciones sobre su paseo diario por los burdeles del puerto de Alejandría. Yo acababa de volver a Londres de mi único viaje a Grecia, que duró muy pocos días, y entonces él posó para mí en esa actitud de paseante. Le conté a Stangos mi extraño y no consumado vagar por el puerto de El Pireo, imitando a Kavafis. Por tanto el cuadro se refiere a los dos poetas y a mí mismo".
Esta era una forma habitual de elaborar sus cuadros, inventando unos personajes y una historia que los enlazase. Él mismo decía que envidiaba a los grandes novelistas como Dickens, Dostoievski o Kafka, capaces de forjar personajes memorables.
El griego de Esmirna. Óleo sobre lienzo 76,2x243,8 cm

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